La histerectomía laparoscópica consiste en la extirpación del útero a través de pequeñas incisiones en la pelvis mediante delicados instrumentos, logrando un procedimiento mínimamente invasivo con múltiples ventajas respecto a la cirugía abierta.
A diferencia de la laparotomía abdominal tradicional (que requiere una incisión amplia en la pared abdominal) o la vía vaginal convencional, la histerectomía laparoscópica se realiza a través de pequeñas incisiones de 5 a 10 mm.
Las indicaciones pueden ser patologías uterinas benignas —como miomas o endometriosis— o malignas, como el cáncer de útero, cuello o adnexos. Cada paciente debe recibir asesoramiento personalizado.
Las pequeñas incisiones reducen significativamente el dolor respecto a la cirugía abierta.
La mayoría de las pacientes reciben el alta al día siguiente de la intervención.
Las incisiones son casi imperceptibles. Sin cicatriz abdominal visible.
La recuperación completa suele producirse en 2 a 4 semanas, frente a 6–8 semanas de la cirugía abierta.
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